CAPÍTULO 3. Carta de amor a mi película favorita.
El apartamento. 1960. Billy Wilder. Jack Lemmon. Shirley MacLaine.
Podría dejarlo ahí, porque con eso bastaría para definir la perfección de una película. Pero hoy quiero dedicarle una carta de amor a esta maravillosa cinta que TODOS deberíamos haber visto al menos una vez.
Uno sabe que está frente a una obra maestra cuando puede disfrutarla una y otra vez, siempre como si fuera la primera vez, a pesar de que no exista el factor sorpresa y podamos repetir los diálogos de memoria.
A 60 años de su estreno, sigue siendo tan fresca, elegante, divertida, melancólica y romántica como entonces. Quien pueda nombrar una película que haya envejecido tan bien como esta, que me lo diga. POR FAVOR.
En El apartamento (además de enseñarnos que unos spaghetti pueden escurrirse con una raqueta de tenis), Billy Wilder representa a la perfección los deseos, aspiraciones y miedos de cualquier persona, con una construcción y desarrollo de personajes tan impecables que hacen de esta una de las películas más sencillas y, a la vez, más complejas de la historia del cine, y mi favorita.
“Shut up and deal.”

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